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Europa en su callejón sin salida
¿QUE DICEN LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES DEL 7 DE JUNIO?   Versão para Impressão  Enviar por e-mail 

14/06/2009. A falta de "un" balance totalizador consistente, publicamos aqui cuatro que abordan, cada uno a su manera, aspectos que deben ser tomados en cuenta sobre lo que ocurrió el 7 de Junio pasado. En la más profunda crisis capitalista en mucho tiempo, Europa se mostró apática (con todas las ofertas electorales) o votó hacia la derecha (y en algunos países hacia la extrema derecha). La socialdemocracia tradicional mostró su decadencia, pero las izquierdas alternativas tuvieron poca capacidad de reemplazarla. Si en unos pocos países las listas a la izquierda de la socialdemocracia han tenido resultados globalmente significativos, en algunos, como en Francia (12%) y Portugal (21%), por ejemplo, las sumatorias ocultan que esos guarismos resultan de agregar los votos de listas separadas que excluyen aliarse. Fuera de ese contrapunto hay que registrar que hubo un repunte de los verdes. 

1. Las bofetadas del voto

Por Rossana Rossanda, en SinPermiso, 14/06/09

2. Un nuevo partido anticapitalista en toda Europa

Por Noveau Parti Anticapitaliste, en www.anticapitalistas.org/node/3990, 12/06/2009

3. Si el continente se abstiene

Por Luciana Castellana, en SinPermiso, 14/06/09
4.
Aviso: la izquierda se hunde cuando imita a la derecha. Catorce intelectuales analizan para Público el derrumbe de la socialdemocracia en las europeas

Por Pere Rusiñol, en Público, 13/06/2009

para ver los resultados finales por país y por bloque político, ir a
http://www.elections2009-results.eu/es/seats_by_group_es.html 

 

 

 

1. Las bofetadas del voto

Por Rossana Rossanda, en SinPermiso, 14/06/09

 
Junto a la abstención, que ha castigado a todas las voces cantantes de Europa sean cuales sean, las elecciones del 7 de junio han repartido en Italia varias severas bofetadas.

 

La primera es la de los dos pendencieros jirones de Refundación, ninguno de los cuales ha alcanzado el 4 por ciento, y ha dispersado más del 6 por ciento de los votos  emitidos. Que no lo vuelvan a probar, porque no pillarían ni tan siquiera éstos.

 

La segunda es la del PD, que ha encajado el bofetón que le ha propinado el Sheriff de Italia de los Valores y que con su chapucero programa  ha sufrido el mismo porrazo que los otros socialismos europeos, por completo carentes de cualquier idea.

 

La tercera bofetada se la ha llevado Berlusconi, cuyo sueño de superar el 40 % para gobernar en solitario con el apoyo de la Liga se ha mostrado irrealizable. El PDL no ha superado el 35 % y la Liga no es el gregario de nadie, es la expresión nacional de una derecha europea particularmente sucia, que echa raíces en todas partes y condiciona al PDL en lugar de ser condicionado por él. En cuanto a los católicos o ex DC, ahora seguirán a Casini, apostamos a que va a ser así. Por último, es cierto que los hombres de Fini no se han afanado mucho que digamos en favor del Cavaliere: si trabajan, trabajan para su jefe que se está fabricando voluntariosamente una imagen de derecha presentable, cosa  que a Berlusconi y a Bossi les resulta imposible.

 

Ni el PDL, ni el PD ni la izquierda radical han acertado a motivar al electorado, eso en el caso de que la abstención haya sido más bien de izquierdas, siempre según la estúpida idea que las izquierdas proyectarán seguramente sobre quienes les han rehusado por desdén el voto. La abstención nunca les ha hecho enmendarse.

 

Todavía resulta más risible el que algunos de sus miembros más preclaros , ya seguros , contra cualquier tipo de verosimilitud histórica, de la vocación bipartidista de los italianos, -que en el 7 de junio resulta ser, para los políticos, la víctima principal- declaren que los resultados son bastante buenos. Impresiona escuchar de parte del PD que él "está aguantando bien". El PD debe reconocer lo más rápidamente posible que la mezcolanza de la que está hecho resulta indigerible  para todo aquel que desearía un reformismo dotado de un mínimo de sentido. No se puede estar con el Opus Dei y negar derechos civiles a un electorado laico o incluso católico adulto. No se puede, con la excusa de no demonizar a Berlusconi, hacer tragar a un electorado simplemente democrático las leyes hechas ad personam, las insolencias con la magistratura, las porquerías fiscales y las otras personales del Cavaliere. Estoy dispuesta a aceptar que un tercio de los italianos se habituado a admirar la desfachatez y la impunidad, pero para los otros dos tercios eso resulta difícil de tragar. Para terminar, la carencia en el PD de la mínima sensibilidad social, por moderada que sea, el deseo nada oculto de pegarse a la rueda de Emma Mercegaglia [empresaria y presidenta de la Confindustria, organización de la patronal italiana; T.], y al mismo tiempo, la ausencia de cualquier otra creíble izquierda social –creíble en el sentido de darle a los trabajadores por cuenta ajena mayor importancia que a las propias veleidades de protagonismo- ha regalado, probablemente a la abstención o al proteccionismo de Tremonti una parte de los votos de aquellos trabajadores, los cuales tienen pocas opciones si pierden el trabajo y con él la subsistencia. Leer hoy que Máximo D´Alema ha reunido a los suyos, no para proponer una corrección de línea sino para confirmar su promesa de nombrar secretario del partido a Bersani, liberalizador del taxi, hace que se le caiga a una el alma a los pies.

 

Por último, dos palabras sobre la desaparición de la izquierda radical, la que ha dispersado, entre otros, también mi propio voto. Se equivoca Asor Rosa al decir en el Corriere que nadie ha procurado evitarles el resbalón que han dado. Muchos de nosotros hemos tratado de hacerlo y  precisamente sin pretender sacar provecho de ello para nosotros mismos. Solo por temor  de que ocurriese lo que era muy probable y que al fin es lo que ha ocurrido. Y no proponíamos un pasteleo de partidos, solo darle una cierta representatividad a una lista unitaria, por consiguiente también de sensibilidades parcialmente diversas, pero de probada honestidad, fidelidad de izquierdas y competencia. No han querido. Es más, y que se me corrija si me equivoco, en concreto, Ferrero y Filiberto, no han querido. No es que con eso, precisamente, hayan salvado el comunismo.

 

Al PD, Refundación y a Izquierda y libertad les sugerimos que despidan de inmediato a sus dirigentes. Y si entre ellos hay –y sabemos que hay- personas serias y razonables, pedimos que reflexionen cuanto antes sobre cómo leer sin desbarrar demasiado los problemas que 2009 desparramó sobre la izquierda. Es verdad que éstos son al menos dos, pero ambos tienen que ver con los desastres producidos por el capitalismo, más o menos salvaje, o la falta de libertades políticas y civiles. Todo está escrito, basta con saber leer. 


Rossana Rossanda es una escritora y analista política italiana, cofundadora del cotidiano comunista italiano Il Manifesto. Acaba de aparecer en España la versión castellana de sus muy recomendables memorias políticas: La  ragazza del secolo scorso [La muchacha del siglo pasado, Editorial Foca, Madrid, 2008].  Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO. Traducción para www.sinpermiso.info: Joaquín Miras

 

 

2. Un nuevo partido anticapitalista en toda Europa

Por Noveau Parti Anticapitaliste, en http://www.anticapitalistas.org/node/3990, el 12/06/2009

 

Las últimas elecciones europeas han puesto de manifiesto una amplia abstención popular. Cerca del 60% de los electores/as no han votado.Esta abstención sólo puede dar una visión deformada de las relaciones de fuerza realmente existentes en Europa, pero confirma la crisis de legitimidad de la Unión Europea y de los partidos de gobierno que inscriben su política en este marco institucional.

 

Otras grandes tendencias se desprenden de los resultados de estas elecciones. De entrada, el avance de la derecha en toda Europa. La derecha gana las elecciones en los países donde gobierna: Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Polonia, Austria, Hungría, Bulgaria, Lituania, Letonia, Eslovenia y Chipre. Este éxito de los partidos conservadores se ve acompañado en varios países por un ascenso de las fuerzas de la derecha populista y de la extrema derecha, sobre todo en Holanda, donde el partido de extrema derecha islamófobo y antieuropeo del diputado Geert Wilders ha obtenido un 16,4 % de los votos y 4 diputados. En Austria, Finlandia y Hungría las fuerzas de la extrema derecha que han desplegado en sus campañas una fuerte agitación contra la inmigración han tenido también un notable avance. En Gran Bretaña, el BNP ha obtenido dos escaños, con un 6,7 % de los votos. En Grecia ha habido también una irrupción de la extrema derecha., con el 7,2% conseguido por la organización LAOS.

 

La socialdemocracia, agrupada en el Partido Socialista Europeo, retrocede, en particular en los países donde gobierna: en Gran Bretaña, España, Portugal. Sufre una ruina electoral en Alemania, donde sólo consigue un porcentaje del 21%, uno de los peores resultados del SPD en su historia. Por no hablar del hundimiento del Partido Socialista en Francia (16%). Las fuerzas social-liberales tampoco progresan en Grecia, Suecia, Dinamarca, Eslovaquia o Malta.

 

En ciertos países, la crisis de los grandes aparatos tradicionales de la derecha y de la izquierda socialdemócrata ha dejado un importante espacio para una serie de fuerzas que van desde los ecologistas a la izquierda radical, pasando por diversas corrientes reformistas de izquierdas. Los ecologistas, con cerca de 60 diputados, salen reforzados de las elecciones. Uno de los avances más significativos ha sido el de la candidatura “Europa Ecologia” de Cohn-Bendit en Francia, que es fruto de la convergencia de dos factores: la crisis de representación política y la centralidad de la preocupación ecológica.

 

La organización danesa “Movimiento popular contra la UE”, centrando su campaña contra la actual construcción europea, ha conseguido la reelección de un diputado, Soren Sondergaard, miembro de la Alianza Roji-Verde y de la IV Internacional.

Partidos o coaliciones como Die Linke en Alemania, el Partido Socialista en Holanda o el Frente de Izquierdas en Francia, han mantenido o aumentado sus posiciones electorales sin hacer sin embargo grandes progresos. El Partido de la Rifondazione Comunista (PRC) en Italia, con un 3,23% se queda sin representantes en el Parlamento Europeo.

 

En Gran Bretaña, los resultados de la izquierda radical son decepcionantes, con la lista NO2EU que sólo obtiene un 1% de los votos, igual que el SLP de Arthur Scargill.

Syriza (coalición de la izquierda radical en Grecia), pese a obtener un 4,7% de los sufragios y conseguir un eurodiputado, no consigue su objetivo de 3 diputados.

En Francia, el NPA ha consolidado su electorado (5%). Ha progresado respecto a los resultados de las listas LCR-LO en las elecciones europeas de 2004 (+2,3 %) sin haber conseguido un diputado europeo.

 

Para muchas organizaciones de la izquierda anticapitalista, estas elecciones eran su “bautizo de fuego” electoral. El Partido Polaco del Trabajo, Izquierda Anticapitalista en el Estado español, Iniciativa Obrera en Suecia, la lista LCR-PSL en Bélgica, el SSP en Escocia y Antarsya (coalición anticapitalista en Grecia) han hecho buenas campañas, pero sus resultados no han superado el 1%.

 

En cuanto a la izquierda anticapitalista, hay que subrayar los resultados del Socialist Party en Irlanda, que obtiene, después de la campaña del No irlandés al Tratado de Lisboa, un diputado a Bruselas. De hecho, el único éxito indiscutible de la izquierda anticapitalista se produce en Portugal con el Bloco de Esquerda, que obtiene un 10,73% de los sufragios y tres diputados al Parlamento Europeo.

 

Es siempre difícil extraer lecciones generales sobre relaciones de fuerza sociales y políticas con un escrutinio marcado por una abstención de cerca del 60 % de los electores. Pese a ello, los primeros efectos socioeconómicos de la crisis –despidos, aumento del paro, pérdida de poder adquisitivo- no han producido movimientos de radicalización electoral, hacia la izquierda o en un sentido anticapitalista. El ascenso del Bloco de Esquerda constituye una excepción.

 

Hay una paradoja: las formaciones políticas de la derecha neoliberal, instigadores de los ataques antisociales, flanqueadas por las derechas populistas o la extrema derecha, se ven confirmadas por el escrutinio de las europeas.

 

Podíamos pensar que la crisis favorecería las ideas anticapitalistas. La situación, en cambio, es más compleja. Las resistencias sociales, que no han desembocado todavía en luchas del conjunto de las/os asalariadas y de la juventud,  no producen mecánicamente una alternativa anticapitalista. Los Partidos Socialistas, al hundirse con la crisis, ciertamente liberan nuevos espacios; pero los avances de la izquierda anticapitalista siguen siendo desiguales. Para una serie de organizaciones, los inicios han sido sin embargo prometedores.

 

Ahora hay que proseguir con una política que estimule las movilizaciones sociales contra la crisis económica y ecológica y favorezca una acumulación de fuerzas que haga cada vez más creíbles las soluciones anticapitalistas, en completa independencia respecto a las direcciones de la izquierda tradicional. Es esta la vía para construir un polo anticapitalista europeo.

 

NPA,

Martes 9 de Junio de 2009.

 

 

3. Si el continente se abstiene

Por Luciana Castellana, en SinPermiso, 14/06/09

 
Fijarse en los resultados electorales de las listas en presencia para juzgar la orientación de los europeos, francamente no me parece una cosa seria. O al menos, una operación exhaustiva. Porque el dato más significativo no es el relativo a tal o cual partido, sino la abstención: creciente, generalizada. Signo de una derrota del proceso de construcción europea, cuyo alcance todos parecen minusvalorar, pero también del estado de desorientación política de los habitantes del continente. Que en número cada vez mayor muestran no tener confianza ya en los partidos históricos: buscan, en consecuencia, nuevas, ambiguas y confusísimas expresiones poco estables; sobre todo, desertan de las urnas desencantados de la política y por lo tanto de la democracia

Se dirá que el fenómeno tiene que ver sobre todo con la izquierda, dado que las fuerzas que constituyen el partido popular europeo salen de la votación del 6 de junio bastante mejor. Pero también para ellos vale la  exigüidad del muestreo, el desamor por el ejercicio electoral. Es cierto que la abstención afecta mucho más y muy particularmente a la socialdemocracia que, con la excepción de algunos países donde la tendencia es diversa (Suecia y por otra parte, Grecia) sufre ,en los principales países de la Unión,  un hundimiento histórico

Un inimaginable 16 por ciento en Gran Bretaña y en Francia, y un 20 por ciento en Alemania . Militantes que a pesar de rehusarse a votar a otros, -como resulta , por ejemplo, claro, en Alemania- ya no están dispuestos tampoco a premiar a la vieja SPD, desgarrada e incierta. Castigada también por ser siempre el más acrítico de los paladines de esta antidemocrática Unión Europea

Bien les va por el contrario en todas partes a los Verdes (triunfalmente en Bélgica donde alcanzan el 18´5 por ciento), incluso allí donde nunca ha existido un verdadero movimiento, como es el caso de Francia, y donde el empeño en este frente es desde hace tiempo obtuso; o como en Alemania donde sin embargo estuvieron directamente involucrados  en el gobierno de Schroeder, cuyas antipopulares medidas  han castigado en cambio al SPD. Pero los verdes gozan hoy de una confianza  apriorística, que tiene poco que ver con lo que hacen en concreto: su propio nombre es hoy símbolo de la protesta contra el desastre del ecosistema, respecto del cual una parte no irrelevante del electorado se ha hecho afortunadamente muy sensible. Y aguantan bien porque es la clase media culta la base electoral de estos partidos y es, por el contrario, en la fuerza tradicional de la socialdemocracia, entre las masas populares, -golpeadas duramente por la crisis, expuestas más que los otros a los dramas de la globalización- donde se produce la mayor desorientación.

Mejor librada, al estar entre las opciones de los pocos que han votado, sale la extrema izquierda, que generalmente se mantiene, aunque sean pequeños porcentajes, sustrayéndose a la catástrofe: y así ocurre en Alemania donde Die Linke aumenta, aunque menos de lo previsto (llega al 7´5%); en Francia, donde el Front de gauche (PCF e izquierda del PS) obtiene un 6´8% muy respetable, tanto más si se le añade el 4´8% del Nuevo partido Anticapitalista; en Holanda y Dinamarca, donde, respectivamente,  el Partido socialista (ex maoísta) y el Socialista popular superan el 7 por ciento. Una izquierda que en algún caso, como en Portugal, roza incluso un éxito clamoroso: el Bloco de Esquerda (casi un secuaz de nuestro Manifesto) que triplica los votos alcanzando el 9%, mientras que el tradicionalísimo Partido Comunista alcanza análogo porcentaje. Que obtiene otro tanto también en Grecia donde, por los habituales litigios internos, el Sinapismos, se queda por el contrario en el 4%. En su conjunto, el Gue, el grupo a la izquierda del PS, tendrá incluso una representación no secundaria con 33 diputados. Estarán  ausentes, como es notorio, por vez primera los italianos, que han sido siempre uno de sus principales componentes.

Creo que se podría apostar que dentro de cinco años, en las próximas elecciones europeas, el escenario será completamente diverso. En su conjunto el voto expresa una crisis generalizada, una transición, quizá el último suspiro del largo ventenio que siguió a la caída del Muro, un acontecimiento que ha acarreado consecuencias a la socialdemocracia y no tan solo a los partidos comunistas, y con ellos a la historia europea, cosa sobre la cual nadie ha tenido el valor de  reflexionar seriamente, todos atrapados por el ansia  de darle carpetazo apresuradamente y de una igualmente sumaria homologación con el mundo global. En los días transcurridos, al término de la visita del presidente de los Estados Unidos, ha sido notorio que Obama no ha parecido darle demasiada importancia a su relación con Europa. ¿Por qué hubiera debido hacerlo? Como interlocutores ha encontrado a una derecha no acorde con el viento que sopla en América y una izquierda distraída, a vueltas con sus retortijones de barriga, carente de identidad, tanto para sí misma como para Europa. Nuestro famoso y celebrado modelo histórico –el modelo europeo-  aplastado y olvidado.

Luciana Castellina es una reconocida periodista y analista política italiana que colabora regularmente con el cotidiano comunista Il Manifesto. Fue miembro del partido socialista y pacifista Democrazia Proletaria y luego de Rifondazione Comunista. Ha sido diputada en el Parlamento italiano y en el europeo. Recientemente se ha adherido al llamamiento a una lista unitaria de la izquierda italiana para las elecciones europeas impulsado por figuras como Luigi Ferrajoli, Rossanna Rossanda, Pietro Ingrao o Danilo Zolo.  Traducción para www.sinpermiso.info: Joaquín Miras

 

4. Aviso: la izquierda se hunde cuando imita a la derecha

Catorce intelectuales analizan para Público el derrumbe de la socialdemocracia en las europeas

Por Pere Rusiñol, en Público, 13/06/2009


Algunos que fueron marxistas tenían incorporado en su disco duro que el capitalismo iba a sufrir una crisis sísmica y que entonces las fuerzas de progreso triunfarían desde sus escombros. Otros, simplemente aplicaban la lógica: la izquierda que alumbró el Estado del bienestar será la gran beneficiada del tsunami financiero causado por los desmanes del neoliberalismo. Pero entonces llegó el 7-J.


La macroelección simultánea en 27 países de la Unión Europea, culminada el pasado domingo en el contexto de la peor crisis económica desde la Gran Depresión de 1929, ha tenido efectivamente efectos sísmicos, pero para la izquierda europea moderada: el peor resultado en décadas la ha dejado en la unidad de terapia intensiva.

 


El cataclismo es tan sonado que la izquierda parece situarse en su zona cero. Salvo excepciones, su caída no ha provocado un gran auge de las izquierdas alternativas, fragmentadas en múltiples opciones. Tras el crash, sólo parece subir la extrema derecha.

 

Los más optimistas en el campo de la izquierda subrayan que la particularidad de los comicios elecciones europeas, con una participación de apenas el 43% y muy poco en juego restan importancia a los resultados. Y recuerdan, como subrayó el propio Felipe González en un acto reciente de la Fundación Alternativas, que "en épocas de grandes crisis las fórmulas simplificadas y totalizadoras de la derecha tienen más recorrido y éxito que las propuestas complejas, moderadas y serias de la socialdemocracia".


La serie histórica de los mismos comicios europeos muestra que la crisis de la izquierda viene, sin embargo, de muy lejos. El desplome de la socialdemocracia en algunos de sus feudos históricos Alemania, Reino Unido, Holanda es escalofriante: han perdido respaldo de forma sostenida a un ritmo tal que sus apoyos se reducen a la mitad o incluso a un tercio del que tenían hace sólo 20 años (ver cuadro).

Hay otro elemento de fondo que afecta a las elecciones de primera divisón, las que sí deciden Gobiernos nacionales. Y la evolución es la misma: hace 10 años, Europa era un auténtico bastión de la izquierda. La situación se ha dado vuelta: ahora, 20 de los 27 Ejecutivos de la UE son conservadores

(ver mapa en http://www.publico.es/internacional/232022/aviso/izquierda/hunde/imita/derecha).


¿Qué hacer? La eterna pregunta sobrevuela de nuevo al conjunto de la izquierda. Público ha querido contribuir al debate buscando la opinión de 14 intelectuales europeos de prestigio, que representan toda la pluralidad de la izquierda: desde el progresismo hasta la extrema izquierda, desde el republicanismo cívico del politólogo irlandés Philip Pettit hasta las posturas directamente ácratas del caricaturista francés Siné, pasando por el compromiso con la izquierda democrática del historiador británico Tony Judt, el laicismo del filósofo italiano Paolo Flores dArcais, la perspectiva marxista del historiador alemán Wolfang Fritz Haug, el activismo antiglobalizador de Susan George y el periodismo comprometido de Concita de Gregorio, directora de L´Unità, el diario fundado por el comunista Antonio Gramsci, ahora en la órbita de la izquierda moderada, entre otros.

 

Amplio abanico

Hay mucha variedad, pero en mayor o menor medida, todos coinciden en un elemento central: la izquierda ha perdido por parecerse demasiado a la derecha. El fenómeno no es nuevo, sino que hay que remontarse al menos a 30 años atrás. Lo que ahora se está viviendo, justo cuando la crisis económica parece dar la razón al intervencionismo asociado a la socialdemocracia, no sería más que la culminación de un largo camino emprendido para despojarse de su ADN.


"En dos décadas no se ha construido una visión alternativa", lamenta Judt, que opina que los líderes socialdemócratas actuales se han ganado a pulso el rechazo del electorado. "El centro-izquierda fracasa a la hora de construir un discurso único coherente", le secunda Pettit, el politólogo de referencia del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. "En muchos países de Europa, la izquierda no existe", se desespera Flores dArcais, cuya teorización del laicismo lo sitúa como otro de los filósofos de cabecera en la cúpula del PSOE.


La izquierda alternativa no ha capitalizado la caída socialista

 

El debate se ha instalado también en el PSOE, que perdió los comicios pero aguantó el chaparrón mejor que otros: sólo en Malta obtuvieron los socialdemócratas un porcentaje de apoyo superior.


Jesús Caldera, que dirige la principal factoría intelectual del partido la Fundación Ideas se resiste a aceptar que la derecha ha ganado las elecciones. "Si se hace la suma de las izquierdas se verá que la derecha no ha ganado. La izquierda en conjunto ha sumado más que la derecha en Francia y supuestos grandes éxitos como el de Berlusconi en Italia o Merkel en Alemania lograron un porcentaje de voto menor que el PSOE", explica a Público.


"Los valores mayoritarios siguen siendo los progresistas; otra cosa es que la socialdemocracia ha tenido muchos problemas cuando no ha presentado una oferta electoral claramente diferenciada de la derecha", afirma Caldera, en sintonía con los intelectuales consultados.


¿Por qué no ha logrado capitalizar pues la izquierda alternativa este desmoronamiento del tronco central de los progresistas? Tampoco los alternativos salen bien parados del análisis de los intelectuales europeos. La lista de reproches es larga: división, incapacidad por formular propuestas creíbles y reproducción de males que muchos ciudadanos asocian a los políticos tradicionales, a los que percibe como una casta única.

 


Publicación en castellano y portugués de la Democracia Socialista,
corriente del PT de Brasil.
perspectiva_internacional@democraciasocialista.org.br

 
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